LA INTERVENCIÓN DIDÁCTICA EN LAS ESCUELAS

Con el presente artículo lo que pretendo es convencer  y hacerle ver a aquel profesor o profesora que todavía centre sus clases en un simple libro de texto que existen muchas otras formas de impartir clase de manera más amena, motivadora y real.

Antes de comenzar a redactar dicho artículo me gustaría especificar qué se entiende por metodología. Delgado Noguera señala que la metodología es un sinónimo de intervención didáctica, la cual abarca los siguientes términos:

-       La planificación, que englobaría los objetivos y los contenidos.

-       La realización en el aula: interacciones de tipo técnico (técnica de enseñanza) de tipo organización-control(distribución y evolución de los alumnos y alumnas), de tipo socio-afectivo (clima de aula) y además, se incluyen los recursos y las estrategias en la práctica.

 De tal forma que la metodología en educación es todo aquello  que el docente realiza con intención de enseñar o educar. Es decir, la metodología es planificar. Todo lo que planificamos lo ponemos en práctica en el aula y, es por ello por lo que podemos hacer una valoración de dicha práctica. Pero, ¿qué es lo que planifica el docente?

Para responder a dicha cuestión nos centramos en los distintos niveles de concreción curricular y, es  en el segundo nivel de concreción curricular donde el docente, a nivel de centro, comienza a planificar a la hora de elaborar el proyecto educativo.  Para ello  tomamos como referencia el centro y sus características, y el primer nivel de concreción curricular, es decir, la normativa vigente.

 Además, como equipo de ciclo, planificamos y elaboramos  la programación didáctica, la cual se corresponde con el tercer nivel de concreción curricular y está dividida en elementos temporales (15 unidades didácticas) y en elementos curriculares, es decir, contenidos, objetivos, metodología… Pero también  vamos planificando y organizando las distintas lecciones, los materiales que vamos a necesitar en cada una de ellas, las actividades que vamos a realizar, etc. Es decir, planificamos nuestra futura intervención didáctica o realización en la clase.

A continuación, llevamos a la práctica nuestra planificación.  Toda realización en el aula implica un estilo de enseñanza. B. B. Fisher y L. Fisher (1979, en Alonso, et al., 1997, p. 59), definen al estilo de enseñanza como un “modo habitual de acercarse a los alumnos con varios métodos de enseñanza”. Por su parte, Grasha lo considera como un patrón particular de necesidades, creencias y conductas que el maestro muestra en el salón de clase.

De modo más coloquial sería el modo peculiar que tiene un docente de dar clase. Según el estilo de enseñanza el docente y el alumno tienen un rol distinto.

Antiguamente la mayoría de los docentes centran su metodología en torno al propio libro de texto, es decir, utilizaban en estilos de enseñanza tradicionales para impartir sus clases. En este tipo de enseñanza las clases consisten en transmitir a los alumnos lo que dice en el libro, en muchos de los casos con las mismas palabras que en el texto. El profesor adquiere el papel principal, siendo los alumnos meros receptores. Seguidamente, realizan los ejercicios que se encuentran al final de la lección y manda que lo estudien para que se lo reproduzcan el día del examen.

Hoy en día gracias a los avances este número de docentes ha disminuido pero todavía son muchos los profesores que llevan a cabo la realización en el aula a través de estilos de enseñanza tradicionales.

Según el Real Decreto 1513, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la educación primaria, en su artículo 6,  el proceso de enseñanza y aprendizaje debe ser competencial. Entendiendo por competencia “la forma en la que cualquier persona utiliza sus recursos personales (habilidades, actitudes, conocimientos y experiencias) para actuar de manera activa y responsable en la construcción de su proyecto de vida tanto personal como social”, como se indica en el Proyecto Atlántida.

Así, lo que se pretende es que a través de la educación los niños vayan desarrollándose  para  incorporarse a la vida adulta de forma satisfactoria y desarrollar un aprendizaje que le permita desenvolverse en los distintos contextos a lo largo de su vida.

Y yo me pregunto, ¿Es el estilo de enseñanza tradicional adecuado para llevar a cabo una enseñanza competencial?

 Es evidente que no. En el estilo de enseñanza tradicional se utilizan técnicas de enseñanza basada en la instrucción directa. Es decir, es aquella en la que el alumno reproduce el modelo, por ejemplo al dar la “S” el niño tendría que reproducir la grafía de la S, mayúscula y minúscula.

Además, se lleva a cabo una organización individual, formal, única, donde se utilizan los recursos tradicionales como el lápiz y la goma. Es decir,  se organiza a los a los alumnos normalmente en hileras de pupitres de una o dos personas, donde el niño no puede tomar decisiones sobre su espacio sino que la tiene el profesor. Durante la realización en el aula las dificultades de organización y control son mínimas, puesto que los alumnos no pueden interactuar entre ellos.

En cuanto a las actividades, éstas son de tipo serán de tipo directa (modelo) y muy poquitas de búsqueda.

De este modo, debemos de alejarnos del estilo de enseñanza tradicional, puesto que hacen a nuestros discentes puros reproductores y no productores. Para ellos existen distintos estilos de enseñanzas. Delgado Noguera (1991) los clasifica de la siguiente manera:

-       Individualizadores. En él el docente se preocupa de aquellos alumnos que saben más o menos, y por sus motivaciones. Existen múltiples tareas. Puede haber una general pero también existen las tareas de repaso,  de refuerzo,  de ampliación, etc.

Dentro de este estilo de enseñanza, la máxima sería que el alumno  tuviese una programación individualizada, es decir, una adaptación curricular ya sea significativa o no significativa.

-       Participativos. Significa que el niño participa en el proceso de enseñanza y aprendizaje. En esta se plantea que los alumnos ayuden sus compañeros, en este caso serían los más avanzados, es decir, lo que se conoce como micro-enseñanza o enseñanza recíproca. Así se fomentan  las relaciones sociales y con ello el clima de aula.

-       Socializadores. En él lo importante es fomentar las relaciones, la cooperación, la ayuda, quedando el contenido en segundo lugar, es decir, la principal característica es el clima de aula. Esto hay que trabajarlo independientemente del área. Para ello se proponen tareas en las que a través de ellas se fomente la cooperación, el diálogo, los acuerdos,  el respeto a los demás, entre otras.

-       Cognoscitivo. En este estilo de enseñanza las técnicas de enseñanza se basan en la indagación, donde no vamos a darle el modelo al alumno, sino que éste tiene que resolver actividades a través de la búsqueda sirviendo el docente de guía de la misma.

-       Creativos. A través del cual se fomenta la creatividad.

Entonces os surgirá la duda y os preguntaréis: ¿qué estilo de enseñanza es el adecuado para que la educación sea competencial? O lo que es lo mismo ¿qué estilo de enseñanza debemos de llevar a cabo en nuestra realización en el aula?

La respuesta consiste en que todos y cada uno de los estilos son correctos, incluido el estilo de enseñanza tradicional pero hay que utilizarlos cada uno en su momento. Metodológicamente, el maestro debe tener una intención pedagógica y, en función de ésta, se basará en uno u otro estilo.  Así, si su intención es trabajar  las relaciones de socialización, el estilo de enseñanza será socializador. Si queremos dar una explicación en la que queremos que los alumnos estén atentos y no se distraigan utilizaremos estilos de enseñanza tradicionales.

 También en función de la intención la propuesta será más o menos competencial, puesto que un profesor tradicional solo trabajará la competencia social y ciudadana a través del libro y preguntando.

Por ello, debemos de plantearnos propuestas de trabajo competenciales como por ejemplo crear actividades donde los niños cooperen y trabajen dicha competencia.

Para ello, debemos de utilizar técnicas de Enseñanza basada en la Indagación o búsqueda, que impliquen que los alumnos indaguen, piensen y realicen.

 Los alumnos deberán ser organizados la mayor parte del tiempo de forma grupal para que puedan colaborar e interactuar entre ellos a la hora de realizar las distintas actividades dentro del aula, y en algunos casos de forma individual o masiva. En cuanto al clima de clase, éste no debe ser ni muy autoritario ni muy flexible, sino que éste debe interactuar  con los alumnos creando así un clima de aula socio-afectivo.

 Además la enseñanza debe ser semiformal, donde los alumnos presenten una cierta libertad para moverse. En algunos casos formal o informal (Ej.: buscar hojas en el patio). Pero  estas formas de organización van a depender de la actividad que se realice.

La actividad como elemento curricular es el apartado más importante,  puesto que es el punto de contacto entre el profesor y el alumno y el conocimiento que se enseña. Así, debemos de proponer actividades en las que los alumnos pongan en práctica lo aprendido, porque de este modo es como realmente los alumnos lo aprenden. De nada sirve que les enseñemos a nuestros alumnos los árboles de hojas caduca y los árboles de hoja -perenne si después no saben distinguirlo.

 Un ejemplo todavía más evidente es la enseñanza de  la moneda y los billetes a nuestros alumnos y alumnas si después las actividades serán realizadas con monedas imaginarias y/o artificiales.

Pero también adquiere gran importancia los recursos que utilizamos a la hora de llevar a cabo nuestra realización en el aula. Desgraciadamente hoy en día, profesores y profesoras enseñan  contenidos las plantas, árboles, cuerpos geométricos, entre otros contenidos, en la pizarra.

Propongamos actividades en las que los alumnos puedan aplicar los conocimientos en situaciones reales de la vida para que, de este modo, sean verdaderamente adquiridos y los puedan aplicar en las distintas situaciones futuras. En nuestras manos está crear alumnos reproductores y sin conocimiento, u alumnos productores, creativos y que responder a las distintas situaciones de sus vidas cotidianas.

 

BIBLIOGRAFÍA

-       Real Decreto 1513/2006, por el que se establecen las enseñanzas mínimas en la Educación Primaria.

-       Escaño, J. y Gil, M. (1992). Cómo se aprende y cómo se enseña. Horsori. Barcelona.

-       Delgado Noguera, M. A. (1992). Los estilos de enseñanza en la educación física. I. C. E. Granada.

 

Este artículo forma parte de la publicación nº03